arquitectura eficiente
#027. Ateo no practicante

by José Luis de la Rocha

Comienza la semana grande de Sevilla y en semejante escenario, donde posan la mirada de miles de personas de todo el mundo, me encuentro como un espectador ausente.

Y es que no puedo evitarlo, pero soy ateo.

Podría decir, para dármelas de interesante, que soy agnóstico.

Y en cierta medida también lo soy. Puesto que mi creencia no se basa en el conocimiento y soy consciente de que no puedo demostrar la existencia o no existencia de un Dios.

Pero mi creencia es que no existe nada.

Que no hay un arquitecto creador.

Que no hay un diseño inteligente.

Que cuando te mueres se acaba todo.

C'est fini. Game over. Auf Wiedersehen

 

Pero no te escribo para hablarte de religión ni de mis creencias.

 

Te escribo para decirte que, aunque soy ateo, soy ateo no practicante.

Ateo no practicante significa:

Que me casé por la iglesia, por mi mujer.

Que mi hijo está en un colegio cristiano y sale de procesión en San Gonzalo. Incluso en los primeros años le acompañe un buen tramo de procesión al lado.

Que voy a las misas cuando hay que ir, normalmente cuando se muere alguien, o cuando se casa, o en comuniones, etc.

Y es que, en Sevilla, es muy difícil ser ateo practicante.

No es una cuestión de creencias, sino de cultura.

Supongo que si viviera en Tanger no comería cerdo. Y si mi entorno fuera satánico sacrificaría vírgenes (supongo).

Pero lo importante que quiero contarte es que tan importante es saber ganar batallas como saber perderlas. Y esta la tengo perdida.

Podrías pensar que soy un hipócrita, que me engaño a mí mismo y digo cosas que después no cumplo.

Pero te estoy diciendo que hago lo que hago. Porque yo también tengo principios, pero como Groucho Marx, si no te gustan tengo otros.

De hecho, no solo participo en la vida cristiana apostólica y romana sin despeinarme (aunque sin convicción ni devoción), sino que leo a cristianos que han influido en la historia de la filosofía de la humanidad.

Y hoy quiero que conozcáis a Baltasar Gracian, jesuita que nació sobre el 1600 y que escribió varios libros muy interesantes. Aunque yo solo me he leído el del "Arte de la Prudencia"

Este libro consta de 300 frases como las siguientes:

89. Conocerse a sí mismo. Conocer el carácter, la inteligencia, las opiniones y las inclinaciones. No se puede ser dueño de sí si primero no se conoce uno mismo. Hay espejos para la cara, pero no para el espíritu, este espejo deber serlo la prudente reflexión sobre uno mismo. Cuando uno se despreocupe de su imagen exterior, debe conservar la interior para enmendarla y mejorarla. Tiene que conocer las fuerzas de su prudencia y perspicacia para emprender proyectos, comprobar su tesón para vencer el riesgo, tener medido su fondo y su capacidad para todo.

 

Y así con otros 299 aforismos prácticos sobre la prudencia y la sabiduría en la toma de decisiones y la conducta en la vida cotidiana.

Parecen que fueron escritas ayer y te serán muy útiles en tu día a día.

 

Muchas gracias por leerme y un abrazo digital.

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