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Aprovecho mi viaje en tren desde Valencia, de regreso al frente de batalla, para compartir con ustedes los acontecimientos vividos durante las recientes maniobras de entrenamiento del EUBIM en las que he participado.
Realmente me presenté como voluntario, pero no por ello han dejado de ser duras.
El enemigo está achechando continuamente y aunque estamos conquistando terreno, todavía nos queda mucho que hacer y las batallas cada vez son más cruentas.
Llegué el jueves con el programa comenzado, pero enseguida me incorporé a la rutina del campamento, saludando a algunos compañeros y asistiendo a tiempo a la charla de motivación del Almirante del acorazado BERRILAN y de todo su equipo (por cierto, cada vez más numeroso y sin tropas en Sevilla).
Después de una frugal comida (el típico rancho de la campaña valenciano) asistí a las primeras sesiones de entrenamiento, la primera a cargo del capitán y del teniente de la fragata MAMBA, que está compitiendo mano a mano contra el acorazado PRESTO (peso pesado de la armada) y la segunda en fragata ACCA (un navío italiano, pequeño pero matón, que presta servicio a la armada española).
Había otras fragatas compartiendo prácticas, como la de SKETCHUP, pero es imposible asistir a todas.
Posteriormente tuvimos sesión de informe frente al Estado Mayor de cada uno de los puestos de combate. Dejo video.
Yo, como sargento de mi compañía, relaté las experiencias y acciones realizadas en los distintos enfrentamientos del año, al igual que el resto de los suboficiales (minuto 90).
Al terminar, me encontré en una simulación de emboscada, por parte de mis oficiales superiores, poniéndome al frente de las prácticas de tiro. Menos mal que iba acompañado de Iván y Manuel, dos curtidos compañeros que defendieron la posición con el desempeño propio de su experiencia.
Posteriormente la tradicional cena extraoficial dónde tuve tiempo para echar unas risas con algunos compañeros y donde te puedes codear con el alto mando y experimentados mercenarios, todo salteado de anécdotas, risas y cervezas (pero cervezas de verdad).
El viernes, día principal del entrenamiento, comenzó con una serie de reuniones sobre estrategias generales.
Pero como buenos soldados de asalto, unos miembros del pelotón decidimos hacer prácticas por nuestra cuenta haciendo una excursión de integración con los lugareños y nos escapamos del cuartel general para asaltar sitios importantes de la ciudad (tiendas de comics), pues sabíamos que no íbamos a tener mucho más tiempo el resto de los días.
Afortunadamente, a la vuelta, nuestra falta no fue detectada y nos incorporamos a la rutina de la actividad del campamento que se puede resumir en una serie de charlas-comidas-charlas-comidas-charlas-comidas.
El resto de la mañana pasó sin pena ni gloria y lo único a destacar fue la comida que compartí con “el escuadrón del sur” que fuimos los últimos en abandonar la posición.
El resto de la tarde se desarrolló con más formación y por la noche, con la tradicional cena de gala en la sede “de las artes” donde, esta vez no cenamos rancho militar sino una comida diseñada para mantener la fina silueta de soldado de asalto.
El sábado, a primera hora (primera hora latina), tuvimos la presentación, como estrellas invitadas, de los comandantes del ejército chileno que nos mostraron las estrategias y experiencias planteadas en la batalla en su país y sus éxitos conseguidos.
Durante el descanso, tuve la suerte de compartir y mostrar con compañeros algunas de las armas que llevamos en mi escuadrón y discutimos tácticas de combate y distintas estrategias de asalto.
El campamento se cerró con la típica charla de motivación del General y su equipo de mando y concluyó con la entrega de condecoraciones al mérito, que especialmente fue de nuestro agrado pues un miembro de nuestro pelotón (Norena) fue condecorado con la más alta insignia al valor.
Para finalizar, después de romper filas, nos llevaron a la playa a celebrar (con más rancho de campaña, pero esta vez más fino que en el cuartel) el fin del campamento y finalización de las operaciones de entrenamiento donde pudimos disfrutar entre compañeros, enseñándonos tatuajes, heridas de guerra y contándonos anécdotas y otras lides de batalla.
Ya por la noche, terminada la jornada oficial, no podía faltar nuestra reunión privada del batallón BIMRRAS INSIDERS, donde se cuentas batallitas y anécdotas como la pelea de unos de los capitanes de fragata con sus enfrentamientos con los IFCs, zona de nadie, o los problemas del armamento bc3.
Finalmente, hago el viaje de vuelta quedándome en la retina las experiencias vividas y especialmente con la camaradería de los compañeros, la cantidad de cosas que se comparten y se aprenden en las trincheras, los vínculos que haces y por supuesto conocer a los novatos que se incorporan al batallón.
Seguro que me dejo a mucha gente sin nombrar, pero no puedo terminar la carta sin agradecer a mi compañero de camarote, Ángel Toledo, que me ha acompañado a lo largo del camino.
Y, por último, invitar al resto de compañeros que no han podido asistir a que se animen el próximo año a vivir esta experiencia ya que los hará más fuertes para la vuelta a luchar en el día a día de combate.
Porque no tenemos que olvidar que el enemigo todavía sigue ahí.
El ejército BIM te necesita.
Muchas gracias por leerme y un abrazo digital.
P.D.: No he podido detallar las charlas porque no puedo revelar el contenido, ya que es material sensible y puesto que esta carta puede pillarla el enemigo, es importante mantener las estrategias y contenido protegido. |