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Cuando comencé a pensar en sacar una newsletter semanal me puse a hacer una lista de distintos temas e ideas para ver si había suficiente perspectiva a futuro.
A priori me salieron como unas 20 ideas y pensé en lanzarme a ver que tal.
De esas ideas, apenas he tirado de tres o cuatro y el resto está esperando su momento.
Y es que, a lo largo de la semana, se me ocurren nuevas ideas que voy usando y que son las que podéis leer en la página Newsletter – Buscando el proyecto perfecto.
Durante la semana le voy dando forma en la cabeza y, cuando saco un rato, me pongo a escribir y en el finde remato la faena y la dejo programada.
Hay veces, que no tengo ninguna idea clara y tiro de la lista anterior.
Pero esta semana me ha pasado de todo y tengo la cabeza tan llena de cosas que me ha sido imposible elegir una y al final me he retrasado en escribirla por no saber cuál elegir.
Al final me he decantado, de todas las ideas, por comentar la siguiente noticia:
Las escuelas suecas dan marcha atrás en el uso de pantallas y vuelven a los libros de texto (lavanguardia.com)
Por lo visto, después de ser pioneros en la implantación de la digitalización de las aulas están ahora descontentos con el rendimiento que tienen los alumnos en comprensión lectora.
Y es normal.
No esperarían que todo el sistema de formación, que lleva cientos de años desarrollándose de forma progresiva, va a ser permeable a un cambio tecnológico que lleva otro ritmo de desarrollo totalmente distinto.
En mi colegio pasó algo parecido en 2º de ESO y se votó pasar toda la materia a un entorno digital y solo sacamos un 75% de votos a favor y, por lo visto, no fue suficiente para que la dirección asumiera el riesgo.
Seguro que viendo esta noticia se habrán quedado tranquilos y seguros de que hicieron lo correcto.
Pero no sabemos qué ha pasado exactamente.
Igual el proceso de formación se ha basado en leerse unos textos interactivos (muy divertidos: con videos y enlaces, etc) y después les han hecho preguntas de tipo test que tienen que pinchar en la pantalla.
O a lo mejor lo han hecho bien y han obligado a los alumnos a: leer la lección en las pantallas, realizar subrayados digitales y añadir notas sobre los textos para luego escribir (o redactar por voz) resúmenes del tema a estudiar; elaborar esquemas con software para hacer mapas mentales; desarrollar trabajos en grupo en el que tienen que elaborar una presentación del tema y presentarse a un examen con preguntas de desarrollo que tienen que enviar en formato pdf a un repositorio de documentos.
Y aun así, los alumnos siguen teniendo problemas de compresión lectora.
Pero es que, queramos o no (salvo que haya una guerra nuclear o invasión alienígena y el futuro sea uno de esos mundos distópicos que vemos en las series) la tecnología va a estar en la vida de nuestros hijos y nosotros somos los que tenemos que aprender a dar forma al nuevo sistema educativo del futuro.
Quizás ellos lo terminen, pero debemos comenzarlo nosotros.
Aún recuerdo que allá por 2006-2007 estuve dando clase de Dibujo Asistido a los alumnos de primero en la Escuela de Arquitectura de Sevilla. El programa docente se basaba en la Tesis doctoral del Profesor Esteban de Manuel Jerez y que se titulaba “El dibujo en la formación de los arquitectos: análisis del proceso de enseñanza-aprendizaje y sus implicaciones para la innovación educativa” y con esa filosofía se desarrolló un programa docente que buscaba formar a los alumnos en las técnicas de dibujos desde la visión de la tecnología (de ese momento).
Enseñábamos los conceptos digitales para la expresión gráfica de los futuros arquitectos.
Seguro que muchos conceptos que usábamos en la metodología siguen vigentes y otros muchos estarán obsoletos y han evolucionado.
¿Pero y en la escuela base?
¿no es necesario incorporar, desde los primeros años, los conceptos fundamentales de las herramientas digitales de forma transversal para que los alumnos las incorporen en su día a día?
Y aquí enlazo con una de esas cosas que me han pasado esta semana.
Resulta que envío unos planos de plantas en pdf a una empresa de decoración para que evalúe la posibilidad de colocar distintas soluciones de mobiliario.
La cuestión es que la chica, que no era muy mayor, me contesta que necesita los planos en “formato virtual”.
Lo cual me dejó paralizado y me puso en duda si lo que quería era los formatos en CAD o una representación en formato realidad virtual para verlo con unas gafas RV.
Me decanté por la primera opción.
Pero me sorprendió el lenguaje que manejaba esta persona que denota una cierta incultura digital y que es más común de lo que creemos.
Está claro que el proceso de transformación digital de la formación no es sencillo ni simple.
Porque el aprendizaje requiere tiempo para recibir y asimilar conceptos nuevos hasta interiorizarlos.
Tú podrás leer un libro en papel o escucharlo en audiolibro, pero si estás haciendo o pensando en otra cosa no vas a sacarle partido.
Si quieres aprender del libro el proceso es siempre el mismo, tanto si es en metodología analógica o digital, no tienes otra opción que o leerlo o escucharlo varias veces, y tomar notas en papel en digital. Pero no existe otra opción hasta que el transhumanismo llegue al nivel de Matrix y puedas cargarte información al cerebro.
La incorporación de tecnología a tus procesos habituales, como en la mayoría de los cambios, no va a generar un cambio lineal.
Es imposible.
Pero si nunca comienzas el cambio, nunca vas a aprender y ver dónde están los fallos y corregirlos.
Si no abres camino que te permitan desarrollar ajustes a los desajustes no vas a evolucionar.
No esperarás que, dentro de 5 años cuando de verdad lo necesites, la implantación va a ser más sencilla por arte de magia.
Y es lo mismo que nos está pasando al sector AECO con el BIM, o con muchos otros procesos de cambio.
O comienzas a trabajar (ya sea poco a poco o todo de golpe y a trompicones) con los nuevos sistemas y vas aprendiendo, equivocándote, ajustando y mejorando de forma progresiva o te vas a quedar desfasado en el futuro.
Y las cosas no las vas a aprender un martes por la tarde cualquiera.
Las tienes que pelear durante mucho tiempo.
Es verdad, que quizás tú (compañero que te quedan apenas 10 años de profesión), no vayas a verlo por el tipo de proyectos que haces y por el tipo de clientes que tienes.
Pero las nuevas generaciones van a aprender a trabajar en un nuevo entorno de trabajo y el mercado se va a acostumbrar rápidamente a las mejoras.
Recientemente han aprobado el Plan BIM de España (otro de los temas que tenía pendiente de hablar).
Ya te digo yo que no va a ser el definitivo y que habrá modificaciones a posteriori, pero que el futuro de la profesión va a pasar por aquí, es seguro.
Al igual que el CTE, que ha ido sufriendo ajustes y modificaciones desde que salió en el 2009, el Plan BIM marca la apuesta por esta metodología en el sector.
Como sabrás, no es solo modelar en 3D, es una forma de relación entre todos los agentes del sector y la vas a sufrir tarde o temprano.
Te guste o no te guste, la tecnología pertenece al presente y adaptarte no es una opción.
Y la mejor forma de enfrentarte a ella es aceptar el cambio.
Ya lo dijo Proust: “si yo cambio, todo cambia”.
Muchas gracias por leerme y un abrazo digital.
PD: No he podido contarte todos los temas de esta semana, pero dejo algunos para la próxima newsletter.
PD: Ya lancé la tienda en la web.
No es que me quiera dedicar a vender merchandising, pero sí que es una ayuda que agradezco para hacer este proyecto sostenible.
Entre las pocas cosas que hay (por ahora) tengo una taza personalizada para ti que pone: "[Tu nombre] está buscando el proyecto perfecto".
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