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Después del esfuerzo que he tenido que hacer este verano de reorganización de la casa, que te contaba en la newsletter pasada, ya puedo decir que todos los trabajos han sido terminados.
El resultado de tremendo esfuerzo y dedicación ha sido … normalito.
Quiero decir, que si vienes hoy a ver mi casa sin haberla visto anteriormente, la actuación no te va a llamar la atención especialmente.
He terminado y tengo cuatro habitaciones normalitas.
Sin nada especial, ni un alarde de diseño, ni de decoración, ni de distribución.
Son habitaciones ordinarias.
Pero eso no quita que me sienta orgulloso del resultado ni del esfuerzo porque mi objetivo no estaba en hacer habitaciones extraordinarias.
Es decir, no pretendo ser un Elon o un Jobs, que de forma ordinaria se dedican (se dedicaban en caso de Jobs) a hacer cosas extraordinarias.
Mi objetivo es hacer cosas ordinarias, pero de forma extraordinaria.
No importa qué tarea tenga que hacer.
Ya sea una toma de datos de una vivienda, mandar un correo electrónico, un plano, un cálculo de estructuras, la contabilidad de la casa o esta newsletter.
Cualquier cosa que me toque a hacer me esfuerzo en hacerla lo mejor posible, en que sea algo destacable, que sea algo extraordinario.
No me vale con salir del paso, con resolver el problema. Quiero que sea una referencia, que sirva de ejemplo, que se convierta en una plantilla para próximos usos.
En definitiva, que me sienta orgulloso de mi trabajo, que sea un resultado sobresaliente, extraordinario, aunque lo que haga sea algo ordinario.
No lo consigo siempre, pero siempre lo intento.
Muchas gracias por leerme y un abrazo digital. |