Os escribo hoy esta newsletter para intentar transmitiros una idea que desde hace tiempo me rondaba por la cabeza y que, a modo de ensayo, expongo para darle forma e incluso abrir debate.
No recuerdo bien de dónde surgía el germen de esta idea: si fue escuchando un podcast o en algún video de YouTube. El caso es que la escuché, la fui asimilando y hoy quiero compartirla. Mi intención, al ponerla por escrito, es darle coherencia y aportar nuevos puntos de vista al sector o incluso destacar algunos aspectos sobre otros.
Como sabéis, uno de los temas que más me interesa es analizar la estrategia empresarial del sector. De ahí han surgido varias entradas del blog y algunos episodios del podcast, como esos en los que hablo sobre ser el único, el mejor o el más barato.
Esta idea viene a añadir motivos al debate de por qué el sector de la arquitectura está tan deteriorado. Aunque ya conocemos muchos de estos motivos. Antes de exponer la idea me gustaría describir algunos que considero clave. Estos acontecimientos, aunque independientes entre sí, han creado una situación concatenante:
- Eliminación de baremos de honorarios en 1997: Esto se agravó porque los arquitectos nunca habían competido en precios y, ante esta nueva situación, no sabían calcular adecuadamente sus honorarios.
- Auge del alumnado en las Escuelas de Arquitectura: Impulsado por una nueva clase media que quería que sus hijos fueran universitarios, esto llevó a bajar la dificultad de la carrera hasta límites insospechados para aumentar las tasas de titulación. Este cambio se hizo sin reducir competencias, lo que inundó el mercado con un gran número de técnicos competentes.
- Implantación del euro: La transición monetaria no dio tiempo para adaptar el mercado, lo que nos obligó a competir en costes con Europa y el resto del mundo sin una adecuación proporcional de ingresos ni del nivel de vida.
- Aparición del CTE en 2009: Este código aumentó significativamente las exigencias en la calidad de los edificios, sobre todo en aspectos energéticos y documentales, sin que se reconociera remuneración adicional para formación o el incremento de horas de trabajo necesarias.
En aquellos años, incluso, los albañiles llegaron a cobrar más que los arquitectos, simplemente porque muchos futuros albañiles pudieron ir a la universidad y se convirtieron en arquitectos frustrados y mileuristas.
- La crisis económica de 2008: Muchos arquitectos abandonaron la profesión y el mercado quedó desestructurado durante al menos una década. Aunque algunos logramos sortear las dificultades y seguir adelante, la recuperación fue lenta.
- Impacto de la guerra de Ucrania: Esto ha llevado a una subida generalizada de precios, especialmente en materiales y costes indirectos. Pasamos de construir a 900 €/m² a no poder encontrar presupuestos por menos de 1200 €/m². Muchos contratos firmados quedaron paralizados porque los clientes ya no podían conseguir hipotecas ajustadas a los nuevos precios.
- Desajustes en la vivienda de VPO: El precio de la vivienda protegida no se adapta al mercado desde hace años, haciendo muy difícil desarrollar vivienda pública. Gran parte del trabajo en este ámbito está paralizado desde hace décadas.
En resumen, seguimos teniendo mucha oferta y poca demanda, lo que genera un mercado hipercompetitivo y precarizado. Además, tenemos un sistema en el que todos podemos hacer de todo, convirtiendo la competencia general en una incopentencia total.
Aquí planteo mi idea: ¿Qué pasaría si las competencias no fueran generales? Es decir, si no todo el mundo pudiera firmar todos los trabajos.
Propongo un sistema como el que se utiliza en gran parte del mundo, donde un técnico firma el proyecto, otro la estructura, otro las instalaciones y otro la dirección.
Esto dividiría el sector en varios grupos, reduciendo la competencia dentro de cada especialidad.
Como ejemplo, un cliente tiene acceso a 100 técnicos que les pide presupuesto. Como todos pueden hacer el trabajo completo el cliente va buscando el más barato sin límite del absurdo. Como hemos visto seguramente todos.
Qué pasa si en vez de que todos puedan firmar todo están agrupados en 4 paquetes: 50-10-15-25.
Mi teoría es que el grupo de los 10 determinaría un límite de negociación y competencia de los 100.
Pongamos que estos 10 técnicos estructuristas, en la negociación, determinan que su servicio tiene un precio mínimo de 1000. Este valor, por simple relación oferta-demanda, se regulará al alza, porque cuando haya 50 proyectos no van a dar a basto y subirán honorarios.
El resto de grupos valorarán el trabajo en relación a estos 1000 de manera que no van a cobrar 1000 por realizar un trabajo superior y con más responsabilidad y siempre sacaran un porcentaje al alza sobre este valor establecido.
Este modelo no es una utopía ni una locura mía. Es el sistema que utilizan países como Estados Unidos, donde la titulación no otorga competencias generales. Allí, los técnicos deben pasar un examen de certificación tras demostrar al menos 3500 horas de práctica bajo la supervisión de un arquitecto titulado. Además, la firma de estructuras o instalaciones está reservada para técnicos con formación específica en esas áreas.
Con este sistema, cada técnico tiene más control sobre sus honorarios, evitando la competencia desleal y mejorando la calidad del trabajo. Aunque implementar algo así en España sería complicado, creo que podría ser una vía para mejorar la situación del sector.
Este cambio, evidentemente, requeriría:
- Una nueva Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) que regule competencias más específicas. Ya de camino introducimos figuras como el Director de Proyecto o el BIM Manager que están en un limbo normativo.
- Que los técnicos actuales mantengan sus competencias. Pero que los nuevos que se incorporan tengan que elegir especializaciones definidas desde la formación universitaria o en másteres específicos, elevando el nivel de conocimientos necesarios.
Con esta reflexión os dejo. Si queréis debatir sobre esta idea, os espero en el canal de Discord.
Muchas gracias por leerme y un abrazo digital.
P.D.1: Se me olvidaba la sección “Buscando la IA perfecta” esta semana la he usado relativamente poco: para buscar una receta de cocina y hacer una orden de Autolisp.
Lo único a destacar es una sesión muy interesante en LCDLV del grupo de Bimrras Insiders dónde debatimos varios trucos sobre el uso y aplicaciones de varias IAs.
Como sabrás, en la versión de pago, puedes conectarte a chats privados que solo hacen consultas sobre documentos subidos previamente por el administrador, de manera que reduce bastante las alucinaciones. Son muy útiles, por ejemplo, el del CTE.
Yo he creado un chatGPT del PGOU de Sevilla para hacer consultas de normativas. Lo he puesto en abierto, por si tienes la versión de pago.
P.D2: He sacado nuevo capítulo del podcast. En esta ocasión es un poco diferente porque pongo la charla que hice en el Basque Tech Summit y además la he subido en video al canal de youtube.
