024. Sobre las profesiones

Buscando el proyecto perfecto
Buscando el proyecto perfecto
024. Sobre las profesiones
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Hoy va a ser un capítulo un poco distinto al resto de capítulos.

Primero por la forma que va a ser más improvisado que el resto de los capítulos.

Y segundo por el contenido, que no va a tratar sobre un tema externo, de productividad o de organización, sino que voy a hablar un poco de una serie de newsletter que saqué sobre las distintas profesiones del sector AECO.

Si no sabes de qué te estoy hablando, bien porque no estás suscrito a la newsletter o porque te suscribiste hace poco y no has recibido estos capítulos te recomiendo que entres en www.arquitecturaeficiente.es/newsletter y leas del número 22 al 25 que se titulan:

Mientras tanto te pongo la entradilla del podcast.

Ah, si no estas suscrito suscríbete y recibirás semanalmente la newsletter y podrás acceder al canal de discord donde tratamos temas empresariales de nuestro sector.

Hola a todos y bienvenidos al episodio número veinticuatro de “Buscando el proyecto perfecto” un podcast basado en hechos reales.

Yo soy José Luis de la Rocha y algunas veces trabajo de arquitecto y otras de delineante, de director de proyectos o Ceo de mi empresa, pero siempre disfrutando de cada momento.

En este podcast os voy a contar mi experiencia sobre algunas cosas que podéis hacer para mejorar el resultado de los proyectos y de vuestra empresa.

ÍNDICE

02:31. Introducción.

03:30. Los ingenieros no saben hacer viviendas,

05:28. Señor arquitecto, las instalaciones no son dibujitos.

06:47. La arquitectura técnica no debería existir

08:10. Delineante, ¡cuidado con el meteorito!

09:45. Conclusiones

13:40. Despedida

INTRODUCCIÓN

Bueno, supongo que te habrás leído ya los cuatro y en alguno te habrás sentido ofendido o decepcionado (seguramente en el de tu profesión) y en otros te habrás reído (seguramente en el de las otras profesiones).

Como todo el mundo me lo pregunta y para dejar el tema ya zanjado desde el principio.

No buscaba nada especial al hacer estas newsletters, simplemente eran ideas inconexas que rondaban por mi cabeza y mi intención no era molestar a nadie.

Tampoco son un paper de investigación sobre el origen de las profesiones ni sobre el estado del arte actual.

He mezclado algunas ideas y forzado situaciones que a alguno seguro le ha pasado por la cabeza para hacer pasar un rato divertido.

Seguro que he conseguido más sonrisas que mosqueos.

En general creo que han quedado algunas ideas que han servido para algunos debates interesantes en el grupo de Discord y que las voy a detallar un poco en este capítulo.

Pero vamos a repasar de forma sucinta cada carta:

En la primera había dos ideas fundamentales:

  • La primera era que en el sector de la edificación arquitectónica (que no industrial), es decir, en la de la edificación dónde van a convivir personas civiles ha sido siempre de los arquitectos, pero los ingenieros (que entiendo que tienen su área de trabajo bien marcado) se han ido metiendo cada vez más los ingenieros para resolver áreas de instalaciones, etc.
  • La segunda es complementaria de la primera, y es que la cosa ha llegado hasta tal punto que la justificación de la normativa se ha hecho tan insufrible que nos lleva más tiempo justificar estructuras e instalaciones que desarrollar el propio proyecto.

Y esta deriva de cálculo lleva a ejemplos como el que pongo en la carta de llegar al tercer decimal en soluciones arquitectónicas que están en cm.

Yo, por ejemplo, levanto un plano de arquitectura de una vivienda redondeando entre 0 y 5 cms. Es decir, a mí una habitación no me va a medir nunca 4,63. Dibujaré 4,65 o 4,60 según se adapte mejor. En cambio, el muro de cerramiento tiene que ser de 0,61W/m2K.

Al final rememoraba la época de las NTEs que con simples tablas podías dimensionar todas las instalaciones necesarias de una vivienda. Supongo que el que ha hecho las tablas habrá calculado con decimales todo, pero después simplifica en una tabla.

Siempre se podía aumentar las exigencias y hacer más cálculos, pero para la gran mayoría de viviendas no hacía falta.

Pero esta historia me lleva a la segunda carta.

La de los arquitectos que no saben de instalaciones.

Porque a diferencia de la arquitectura y de los conceptos arquitectónicos del habitar, la luz, la conceptualizad las instalaciones sí deben funcionar.

Y nosotros, al no saber calcularlas implica muchos ajustes de obra para meter instalaciones, cambiar espacios que no se habían contemplado, etc. y que tienen que cumplir una normativa, que, aunque no nos guste, es la que hay.

Ponía como ejemplo el tiempo que dedicamos en dibujar un plano de fontanería para que quede bonito y el poco tiempo para que quede bien resuelto en obra.

Y aquí saltamos a la tercera newsletter que hablaba sobre los aparejadores, arquitectos técnicos, ingenieros de la edificación o cualquier otro nombre que se inventen para salir de su hábitat natural y del sentido que tenía la profesión originalmente para pillar cacho de la parte de los proyectos de los arquitectos.

Y es que ese era un poco lo que defendía.

Que tenía sentido un profesional que se dedicara o especializara en las obras frente a otros que hagan proyectos y otros que calculen instalaciones o estructuras.

Pero si en la LOE no deja claro cuál es el técnico competente en algunos tipos de intervenciones lo que nos metemos es en una lucha encarnizada por competir en un mercado de proyectos de reformas, ITES, licencias etc.

Se supone que estudiabas arquitectura técnica porque te gustaban las obras, pero te quedas por los proyectos.

Al final argumentaba que la arquitectura técnica no tenía que existir (como profesión) y que todos los técnicos deberíamos ser arquitectos con distintas atribuciones según las competencias de las especializaciones que hayamos estudiado y su correspondiente responsabilidad.

Y como dónde ha pelo hay alegría, los delineantes se sumaron a esa idea de subirse al carro de ser arquitectos y fundar un colegio único.

Ya lo decía yo en la cuarta newsletter, en una conversación ficticia al estilo “La vida de Brian” que pasarse de llamarse delineante a técnico superior en proyectos de edificación no nos iba a salir gratis.

Y es que los delineantes son como los dinosaurios cuando llegó el meteorito, que tuvieron que adaptarse para sobrevivir a la horda de estudiantes de arquitectura y arquitectura cuando se pasó del valor de la delineación a mano al CAD y que los estudios comenzaron a prescindir de delineantes por estudiantes que sabían manejar los ordenadores y que como era novedad, valía más el hacerlo en CAD que el que estuviera bien hecho.

Lo mismo que ha pasado con el BIM, que tiene más valor un buen ifc feo y descolorido, pero con la información suficiente para sacar las mediciones automáticamente, que un buen plano bien trabajado con sombras y detalles.

Y ahora el problema nos viene a todos con las inteligencias artificiales que nos vamos a convertir en promptmodeladores. Es decir, modeladores de indicaciones para que se la IA la que saque los planos, renders y cálculos bajo nuestra dirección.

Bueno.

Como conclusión del capítulo.

La profesión en torno a la arquitectura se ha complicado mucho.

Por un lado, por la complejidad de los proyectos, principalmente en la parte de instalaciones energéticas, pero en general la parte de cálculo, que, si bien entiendo y coincido en que es necesario mejorar los requerimientos de las viviendas se podría hacer de una forma más sencilla al estilo tablas para cubrir unos mínimos.

Por otro lado, por la competencia, no solo entre profesionales de las mismas profesiones, sino entre otras profesiones entre sí.

Por eso siempre que veo a un colegio intentando hacer una batalla por su lado siempre pienso que esto es un problema de todas las profesiones del sector.

O nos vamos claramente a un sector organizado por competencias y cada servicio que lo de un “técnico competente” en un entorno de libre mercado, eso sí, amparado por un sistema de garantías o seguros de responsabilidad civil que cubra los desperfectos, o nos vamos a un mundo de atribuciones bien detalladas por ley para que no se produzcan interferencias entre distintas profesiones.

No es objeto de este podcast solucionar la profesión, sino dar ideas y abrir debates.

Pero quiero dejar esta última reflexión.

En este sector no estamos solos los arquitectos, ni los ingenieros, ni los arquitectos técnicos, ni los delineantes. Estamos todos involucrados.

No hay salvación para unos sí y para otros no.

Debemos ser exigentes en la entrega de valor al cliente, pero es mejor para todos tener un mercado con unas reglas claras y sencillas. Y globales para todo el territorio.

Y últimamente la tendencia que veo es a complicarlo todo y enmarañarlo. Si veis las últimas normativas, las leyes y reglamentos no están hechos por y para la profesión y debemos defender entre todos que cuenten con nosotros para desarrollarlas, que a fin de cuentas somos los que las vamos a aplicar.

Como ejemplo actualmente se está desarrollando la normalización del BIM y cuando te enteras de cómo lo están haciendo se ve ridículo comparado como lo han hecho otros países.

Y aquí siempre nos la queremos coger con papel de fumar y al final salen situaciones absurdas que nos complejizan al final lo más importante de todo. La entrega de valor al cliente.

DESPEDIDA

Con esto llegamos al final del capítulo.

Por último, quiero recordarte que además del podcast tengo una newsletter semanal donde hablo sobre estos temas, pero en píldoras más pequeñas. Si te interesa probar suscríbete en la web de https://buscandoelproyectoperfecto.com/suscripcion/ y con esto podrás acceder también al canal de Discord.

Si te ha gustado, no olvides seguirme y darle a me gusta.

Además, puedes recomendar este podcast a otros compañeros que también lo necesiten.

Y sin más me despido y nos vemos en el próximo programa.

FINAL

No veas la caña que me han dado algunos después de hacer las newsletters.

Pero después muchos me han pedido que extienda esta serie a otras profesiones, como los telecos, los ingenieros de caminos, etc e incluso a los colegios, los ayuntamientos.

No voy a poder salir a la calle.

Al final me voy a convertir en el «pantomima full» de la arquitectura.

Si no sabes que es pantomima full pincha en el enlace de las notas del programa.

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